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Soberana lección.

El señor don Severino
a su sirviente Fernando
siempre le estaba llamando
jumento, burro o pollino.

Un día se le ocurrió
enviar a Alarazanal
para un amigo manzanas
que a Fernando encomendó

y una carta en que decía:
"Al amigo, las mejores
y cincuenta superiores
que en esta huerta se crían".

A la vez dijo: "Cuidado,
Fernando, no las golpear,
verás, te han de propinar
que el recado es delicado".

La contesta al poco rato
don Severo recibió,
la que al momento leyó
quedando estupefacto,

pués según se le decía
manzanas sólo eran treinta
en lugar de las cincuenta.
Pués tal diferencia había

don Severo enfurecido
al chico entonces riñó,
y decía "¿Qué pasó?,
¿conque hasta veinte has comido?"

"Dígame, don Severino,
-dijo el chico-¿es cosa nueva
que el burro de lo que lleva
lo cate por el camino?

¡Fuera yo más que jumento,
asno, pollino o borrico,
si de forraje tan rico
no disfrutase un momento!".





















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Consideraciones y pensamientos.

Ni todo el oro y la plata
garantiza vida buena,
cuando la salud nos falta,
¿quién nos salva de la pena?

Quien no haya tenido amores
no ha gozado de la vida,
la vida sin sinsabores
resulta muy desabrida.

La niña que siente amores
sin verse correspondida
le esperan como a las flores
muy poco tiempo de vida.

Nunca he podido yo ver
más hermoso panorama
que el que ofrece una mujer
acostadita en la cama.

En la vida hay que sufrir
y sufrir de cualquier modo,
y quien más llegará a sufrir
es el que tiene de todo.

Si algo tienes que sufrir
tal vez, niña, te convenga,
que como suelen decir:
"No hay mal que por bien no venga".

Por rincones avesíos
no andar ni en bromas ni en veras,
que siempre están escondíos
los sapos y sacaveras.

El gran pino del Calello
lo arrebató un temporal,
y el pino era colosal,
nunca olvidemos aquello.


No te excedas en contento
cuando te halles encumbrado,
que es fácil en el momento
verse en suelo desplomado.







Emilio Pendás

         ¿Gloria o infierno?.

Para colmo de males y amarguras
se me acercan pidiendo todavía
que les haga unos versos criaturas
a lo cual negarme no cabría.

¿Cómo no complacer a ciertos seres?
Imposible no hacerlo.¡Bueno fuera!
Querubines en forma de mujeres
que nos hacéis la vida llevadera.

¿Y qué voy a decir en un momento
que resulte agradable o algo nuevo?
como no sean quejas o un lamento
siendo un cadáver ya que no me muevo.

Son mis dificultades indecibles,
error involuntario no es delito,
sabemos que ni Dios pide imposibles,
esto ya me lo dijo un angelito.

Casi deseo dejar el mundo,
hasta a la muerte le he perdido el miedo,
que en el alma hoy dolor siento profundo
cuando me piden lo que dar no puedo.

¡Y tanto como veo el mundo bueno!,
¡y tanto como bueno aún existe!,
y que tenga que verlo como ajeno;
vamos a ver, ¿habrá cosa más triste?

Con la sinceridad que yo me expreso
a un ángel hace poco esto he contado,
y por si encierra algo grave eso
a Dios pido perdón por el pecado.

Miles de veces ya me he preguntado
con este corazón tan fiel y tierno,
después de larga vida y desdichado
¿qué nos esperará?,¿gloria o infierno?

Como todo ignorante y atrevido
se me ocurre hoy decirle a Dios del cielo:
después de lo que en mundo he padecido
¿no me concederá cierto consuelo?

Y tú, lector, espero me perdones
al creerte indulgente y hombre bueno,
que de seres de nobles corazones
debería estar el mundo lleno
.