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Quiso Dios aquí en Venero
que naciera este pobrete
en la aldea de Priero
un diecisiete de Enero
del año setenta y siete.

Cuando hice el primer traslado
innato y por cañería
pude ver que iba a mi lado
aquella gemela mía.

Alguien que me saludó
al ver yo la luz primera,
afirma que llegué yo
al mundo con compañera.
Esto me ha hecho pensar
si sería por ventura
la causa de yo quedar
de tan pequeña estatura.

Sin preparación ninguna
para América embarqué,
donde veinte años pasé
sin poder hacer fortuna.
Allí fuí escogedor,
y a escoger muy bien llegué,
lo que escogí superior
al fín no lo disfruté.


Salas hoy es una villa,
semejante a un paraíso
si se mira desde El Viso
resulta una maravilla.

Lo mismo el joven que el viejo,
para que conste en la historia,
conservad en la memoria
estos datos del concejo.

De aquí salió una porción
de ilustres como Valdés
y conocimos después
a nuestro inmortal Piñón.

Quien una vez en la vida
entre por La Corredoria,
la impresión de la memoria
jamás nunca se le olvida.
...

Procuro en mis poesías
envolver mis sentimiemtos,
con el fín que en breves días
se den a los cuatro vientos.

Para aliviar mis pesares,
mis penas y sufrimientos,
voy expresando en cantares
muchos de mis pensamientos.

La obra que es regular,
salvo raras excepciones
la vienen siempre a premiar
futuras generaciones.

Lo que de mi pluma sale
dicen que lo hace cualquiera,
ya se dirá si algo vale
después de que yo me muera.

...
Emilio Pendás           
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Quiero morir en Priero
porque en Priero nací,
que allí he visto el sol primero
y te he conocido a tí.

No importa que vaya o venga
y en donde quiera que sea,
no hay un hombre que no tenga
en mundo su Dulcinea.

Acertado estuvo el hombre,
muy acertado en verdad,
que eligió para tí el nombre
de pila Felicidad.

Si paso siquiera un día,
encanto mio, sin verte,
es para mí la agonía
o gran peligro de muerte.

Cuando aún eras chiquita
ya sabes que te quería,
y hoy que eres ya señorita
te quiero más todavía.

Supongo que ya sabrás
que quise mucho a tu madre,
pero a tí te quiero hoy más,
no se lo digas a nadie.

Por causa de una mujer,
no tengo duda ninguna,
he perdido yo de hacer
una admirable fortuna.

Cuando me vean contigo
bien sé que algunos dirán:
una vez más se ve, amigo,
que con hambre no hay mal pan.

Da, ya que te vas, hermosa,
mis memorias a tu madre,
y a tí te daré otra cosa
cuando no nos vea nadie.
Quiso Dios aquí en Venero
que naciera este pobrete
en la aldea de Priero
un diecisiete de Enero
del año setenta y siete.

Cuando hice el primer traslado
innato y por cañería
pude ver que iba a mi lado
aquella gemela mía.

Alguien que me saludó
al ver yo la luz primera,
afirma que llegué yo
al mundo con compañera.
Esto me ha hecho pensar
si sería por ventura
la causa de yo quedar
de tan pequeña estatura.

Sin preparación ninguna
para América embarqué,
donde veinte años pasé
sin poder hacer fortuna.
Allí fuí escogedor,
y a escoger muy bien llegué,
lo que escogí superior
al fín no lo disfruté.

El amor es una fragua,
es decir, así fué el mío,
que muchas veces ni el agua
helada me daba frío.

Lo mismo que a un inocente
este mundo me ha engañado,
¡ah, si yo vuelvo a los veinte
y lo pasado, pasado!

Tuve padre y tuve madre
como todo ser nacido
y me han dejado en la calle,
¡vaya suerte que he tenido!

Nunca debe de escuchar
el canto de la sirena
quién no pueda separar
cosa mala de la buena.
...